Fin de las ligas regulares

Cadete y juvenil masculino ponen fin a la competición liguera con una victoria y una derrota, respectivamente. Los primeros sufrieron para doblegar al San Agustín mientras que los últimos se dejaron llevar ante el Lourdes.

El primero de los partidos a disputar correspondía al de la categoría cadete. El último encuentro del grupo B iba a decidir quién iba a ser el campeón del mismo. En él, el HV dependía de si mismo para conseguirlo después de su última derrota frente a La Salle.

Con el balón en ya en juego, los visitantes del HV pronto cogieron la manija del encuentro. Con una buena lectura defensiva ante el ataque rival, los nuestros sabían materializar las embestidas locales a través de robos de balón y paradas de la portería.

Poco a poco la renta comenzaba a ser mayor para los intereses de los nuestros. Con un ataque más fluido que en otras ocasiones, el San Agustín veía como su rival comenzaba a ser superior en todas las facetas del encuentro.

Así, el encuentro se marchaba al túnel de vestuario con la ventaja de tres goles para los visitantes. Con una superioridad notoria, los nuestros se iban a descansar sabedores de que el partido continuaba muy vivo.

En la reanudación, los nuestros comenzaban mejor de lo que terminaron. En pocos minutos consiguieron distanciar el marcador hasta los siete goles, momento en el que el técnico local tuvo que solicitar un tiempo muerto que espoleó a los suyos.

Tanto es así, que el encuentro entro en una dinámica de una tremenda igualdad y tensión. Un tira y afloja continuo que llegó a los minutos finales con la incógnita del resultados. Tanto es así que ni los propios árbitros se ponían de acuerdo en el mismo.

Al final, un 23-24 para un HV que termina la competición con una bonita victoria.

Por su parte, el domingo era el turno de los juveniles. Un encuentro en el que no había nada en juego y el que se convirtió en el peor de toda la temporada. No solo por el resultado, que acabó con la derrota por uno de nuestros chicos, sino por como se dio el encuentro.

Desde el comienzo se pudo apreciar que los nuestros no estaban en el partido. Continuas imprecisiones y pasividad permanente eran algunas de las situaciones que más se podía vivir en el Polideportivo Rondilla. A pesar de ir por delante en el electrónico, las caras reflejaban el sentir en el cuerpo técnico del equipo local que no daba crédito a lo visto.

Tanto es así que el encuentro entró en una dinámica devastadora para los nuestros cuando el rival comenzó a marcharse en el marcador. Un baile de cambios y ajustes en el equipo no hacían cambiar la dinámica y se podía apreciar como el último partido de la liga regular se escapaba ante los ojos de los presentes.

Al final, un último arreón de los nuestros a punto estuvo de suponer una victoria o un empate. Pero lejos de ser así, otra serie de fallos llevaron a una derrota, la última de la liga.

El siguiente encuentro oficial será la fase previa del sector en la que nuestro equipo intentará hacerse con un hueco entre los mejores de Castilla y León.