De la misión imposible a la efectividad pura

Mientras el HV Quesos Crego no puede con el Atlético Valladolid, el HV cadete masculino arrasa al C.D Lourdes. A pesar de no realizar un mal encuentro, nuestros juveniles sucumben en Huerta del Rey. Por su parte, los pequeños realizan el mejor encuentro de la temporada.

Comenzaba el fin de semana masculino con el enfrentamiento entre primer y segundo clasificado de la liga juvenil. Los nuestros visitaban la cancha del líder, el Atlético Valladolid, con la intención de resarcirse de la mala suerte que les acompaño en el partido de ida.

Comenzaba el encuentro y pronto se vio que no iba a ser el día de los nuestros. Muchos errores ofensivos y un débil defensa hacían que los locales pronto obtuvieran una ventaja que obligaba a solicitar tiempo muerto al técnico local. Síntoma de reacción hubo ya que los visitantes luchaban con fuerza para igualar la contienda.

A punto estuvieron de conseguirlo en varias ocasiones pero, en unas ocasiones por factores propios y en otros por factores externos, veían como la igualada en el electrónico no llegaba. Así, se llegaba al descanso con una ligera desventaja en el marcador que dejaba la segunda mitad abierta.

En el segundo acto se pudo apreciar prácticamente lo mismo que en los primero treinta minutos. Un HV Quesos Crego remando contra viento y marea con la intención de luchar por el encuentro. Pero no era el día. A pesar de todos los esfuerzos, los nuestros no conseguían igualar el encuentro.

A su vez, los cambios realizados y una superioridad de dos jugadores no surtían efecto y, poco a poco, las esperanzas se fueron agotando. Al final, un 34-29 que reflejó la superioridad del Atlético Valladolid.

A la mañana siguiente era el turno de los cadetes. Encuadrados ya en el grupo B de la categoría debido a una mala competición, el primer rival de los nuestros era el C.D Lourdes.

Con el objetivo de mejorar en la parcela defensiva de aquí a final de temporada, el conjunto de Dani Lorasque y Abel Barrio saltaban al 40×20 como si de su último partido se tratase. Tanto es así que a los diez minutos el encuentro estaba sentenciado.

Una defensa extraordinaria y un ataque efectivo permitía que todos y cada uno de los jugadores del equipo disfrutasen del encuentro ayudando a su equipo. Así, el equipo visitante llegaba al descanso con, tan sólo, cinco goles en su haber. Por su parte, los nuestros sumaban veintiuna dianas.

Poca historia más tuvo un partido que a las doce minutos de comenzar el segundo acto se acabó con el marcador cerrado de 31-11 a favor de los locales.